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martes, 17 de septiembre de 2013

Fotografía del mes Agosto 2013 - EL SALTO DEL PEZ VELA, Istiophorus platypterus.



EL SALTO DEL PEZ VELA, Istiophorus platypterus.


El pez vela vive en las zonas cálidas y templadas de los océanos de todo el mundo. Se llaman así debido a su espectacular aleta dorsal con la que corta el agua como la hélice de los barcos. Esta "vela" abarca casi toda la longitud de su cuerpo y mide mucho más de alto de lo que mide su cuerpo de ancho. Es uno de los animales más elegantes del océano y sobre todo el más rápido en distancias cortas sólo superado por el tiburón mako. Puede alcanzar una velocidad de 30 metros por segundo, unos 110 Km por hora, lo que logra gracias a su cuerpo musculoso y a su aleta caudal rígida en forma de C, idónea para la velocidad. Además se piensa que la prolongación de su mandíbula superior es una ayuda para hender las aguas al favorecer su hidrodinámica.

A menudo se le confunde con el marlín o con el pez espada con los que tiene en común sus espectaculares saltos fuera del agua. Como se aprecia en la foto, una vez en el agua de nuevo, va liberando el aire acumulado en la boca en su visita a un mundo hostil y diferente a su reino marino.

Escrito por Aurelia Artolachipi 
Foto: Manuel Campillo

viernes, 4 de marzo de 2011

Fotografía del mes Marzo 2011 - El Pez Vela, Istiophorus Albicans.



EL PEZ VELA

Parecido al pez espada por su largo pico, la característica que lo diferencia es su aleta dorsal extremadamente alzada y con la apariencia de una vela de barco, de donde le viene su nombre común. Es un pez pelágico que vive en alta mar y que a menudo se alimenta cerca de la superficie, acosando a los peces voladores o a los cardúmenes de sardinas.

Su carácter errante y su cuerpo dinámico y musculoso que le permite alcanzar velocidades de 110 Km por hora, hacen difícil poder fotografiarlos. Frente a las costas mejicanas, en alta mar, las aves los delatan. Cuando las fragatas están agrupadas y revoloteando cerca del agua, están compitiendo con ellos por la asustadas sardinas. Es el momento de ponerse el equipo ligero e intentar seguirlos. Cuanto más pequeño es el cardumen, más “fácil” es conseguirlo. El espectáculo no acabará hasta que no quede ni una sola sardina.

Escrito por Aurelia Artolachipi
Foto: Manuel Campillo